La Espasticidad y el Ataque Cerebrovascular

Prevalencia y Efectos

Según una encuesta reciente realizada por la National Stroke Association, tres de cada cinco sobrevivientes de ataques cerebrovasculares tienen los síntomas de la espasticidad, y entre aquellos que tienen los síntomas de la espasticidad posterior a un ataque cerebrovascular (músculos tensos y contraídos), solo el 50 % estaba en tratamiento. El tratamiento más común para la espasticidad posterior al ataque cerebrovascular incluye ejercicios de amplitud de movimiento, estiramiento, medicamentos orales e inyecciones. Otra opción de tratamiento para la espasticidad posterior a un ataque cerebrovascular es la terapia con baclofeno intratecal también llamada terapia ITB. Se trata de un procedimiento en el que un cirujano coloca una bomba debajo de la piel del paciente. La bomba libera el medicamento directamente en la zona que rodea la médula espinal.

Estudios recientes indican que hay diversos factores que predicen la prevalencia de espasticidad en los sobrevivientes de ataques cerebrovasculares, como lesiones en el tronco encefálico, un ataque cerebrovascular hemorrágico en la juventud, debilidad en los brazos y las piernas, y falta de sensibilidad en un lado del cuerpo después de un ataque cerebrovascular. Las investigaciones indican que la espasticidad posterior a un ataque cerebrovascular alcanza su punto máximo de uno a tres meses después del primer incidente de ataque cerebrovascular. En los sobrevivientes de ataques cerebrovasculares, es más común la espasticidad en los brazos que en las piernas.

(1-nada útil, 5-muy útil)

Tratamiento y Control

La espasticidad posterior a un ataque cerebrovascular puede afectar el plan de recuperación y rehabilitación de un sobreviviente. Si bien la espasticidad no es progresiva en sí misma, los síntomas y las discapacidades que la acompañan pueden provocar una disminución de la calidad de vida del paciente y su capacidad para valerse por sí mismo de manera independiente. La rigidez muscular que acompaña a la espasticidad puede ser dolorosa e impedir que se completen las intervenciones terapéuticas prescritas. Los síntomas de espasticidad también pueden impedir el sueño reparador que es fundamental para que un sobreviviente pueda dedicar tiempo y energía a los planes de rehabilitación. La rigidez provoca una disminución en el movimiento muscular y la neuroplasticidad. Además, si la espasticidad no se trata, la discapacidad puede aumentar.

Recursos en Español

 

Para obtener más información sobre la espasticidad posterior a un ataque cerebrovascular y otros recursos para los sobrevivientes de ataques cerebrovasculares y sus cuidadores, visite www.stroke.org.